(Ella tiene problemas con esa señora engreída llamada primera persona)
Sólo sé que nació durante un ochentero día de abril, allá por el occidente, donde huele a tierra mojada y los hombres se dan (¿?).
Su infancia y uso de conciencia fueron de la siguiente década: los difusos noventas del grunge, las muertes trágicas y las fascinantes cortinas de humo. Los días fluyeron sin mayores sobresaltos.
A los dieciocho años dejó la casa de sus padres y se fue a vivir a una pintura. Ella se perdió en un colorido óleo puntillista volviéndose tan pintoresca como aquel escenario. Se dedicó al balbuceo especializándose en imágenes: las de Klimt, la suya, las ultraístas etc.
Para no perder la costumbre empezó de cero, se destruyó y volvió a construir, por ello entendemos que no puede regresar a ningún lugar anterior.
Sus recuerdos son fotografías. Supe que hace poco compró una cámara con nombre propio para avivar lo que teme que muera, ahora es una coleccionista de cadáveres.
Ella divide sus años en el óleo como una mandarina: /por/periodos/separados/. Inevitablemente uno llevó al otro, pero ¡cuidado con confundirlos! Frecuentemente deja cosas atrás y bebe jugo de mandarina.
En busca de silencio y tiempo, un buen día ella voló y voló. Ahora vive en un cuadro exótico con olor a incienso y sabor a especias.
Ya no busca perderse en lienzos.
No he tenido más noticias de ella.
Sólo sé que nació durante un ochentero día de abril, allá por el occidente, donde huele a tierra mojada y los hombres se dan (¿?).
Su infancia y uso de conciencia fueron de la siguiente década: los difusos noventas del grunge, las muertes trágicas y las fascinantes cortinas de humo. Los días fluyeron sin mayores sobresaltos.
A los dieciocho años dejó la casa de sus padres y se fue a vivir a una pintura. Ella se perdió en un colorido óleo puntillista volviéndose tan pintoresca como aquel escenario. Se dedicó al balbuceo especializándose en imágenes: las de Klimt, la suya, las ultraístas etc.
Para no perder la costumbre empezó de cero, se destruyó y volvió a construir, por ello entendemos que no puede regresar a ningún lugar anterior.
Sus recuerdos son fotografías. Supe que hace poco compró una cámara con nombre propio para avivar lo que teme que muera, ahora es una coleccionista de cadáveres.
Ella divide sus años en el óleo como una mandarina: /por/periodos/separados/. Inevitablemente uno llevó al otro, pero ¡cuidado con confundirlos! Frecuentemente deja cosas atrás y bebe jugo de mandarina.
En busca de silencio y tiempo, un buen día ella voló y voló. Ahora vive en un cuadro exótico con olor a incienso y sabor a especias.
Ya no busca perderse en lienzos.
No he tenido más noticias de ella.