y mis visitas a lugares comunes.
Hoy quise dejar a un lado la mala costumbre de poetizarte,
pero me horrorizó la idea de quedarme sin superlativos para idolatrarte,
o comparativos con los que observarte.
Sentí miedo súbito de condenarme a una llana existencia sin adjetivos.
Me pasó por la mente dejar de nombrarte,
y borrar el artículo que antecedí a tu nombre disfrazado.
Prometí no volver a otorgarte El Honor de una Mayúscula.
y borrar el artículo que antecedí a tu nombre disfrazado.
Prometí no volver a otorgarte El Honor de una Mayúscula.
Deseé cuando menos poder colocarte entre paréntesis,
aunque fuese durante un lapso breve... como el de los puntos suspensivos.
Quise con todas mis fuerzas dejar de esbozarte y corregirte,
de gastar en vano mi puño y mi letra.
Anhelé, como nunca, poner un punto final a este interminable texto
de gastar en vano mi puño y mi letra.
Anhelé, como nunca, poner un punto final a este interminable texto